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¿QUÉ SOY?, ¿QUIÉN SOY?

¿Qué soy, quién soy?

Cecilia Salvetti

 

Favio concurre a entrevistas como padre de un niño de 6 años que tiene enuresis nocturna. El niño en sus dibujos manifiesta estar muy enojado, en cada sesión produce escenas bélicas, bombardeos, helicópteros, explosiones. Se dibuja enojado, con humo que sale de su cabeza. Luego de un par de meses de dibujos y juegos, dice “no quiero tirar con la escopeta”. Su abuelo materno lo obligaba a manipular armas.

En entrevista con los padres del niño, se conversa sobre esto, se sorprenden. Y aunque comentan otras situaciones abusivas, manifiestan su impotencia para salir de esta escena que se repite.

Interpelo a Favio: ”¿Por qué se diluye como padre?”. Sorpresa, no sabe qué decir, titubea…

 

Es una intervención fuera de todo cálculo, pienso que estoy desalojando al padre (quien en la primera reunión de padres no asistió), pero ocurre todo lo contrario. La pareja demanda espacio para hablar sobre dinámica familiar, para hacer “ajustes”. Accedo. El espacio del niño ya había tenido un cierre. Concurren los padres a entrevistas de familia, de orientación.

Vacaciones. Cuando vuelven, plantean que no pueden venir los dos, que uno se tiene que quedar cuidando a los chicos. Quieren que les sugiera quién de los dos considero que siga en entrevista. Les digo que lo hablen y decidan.

Concurre Favio. Será el inicio de un espacio propio para hablar de su angustia. (2016)

En esa primera entrevista habla de su padre, y de repente se pregunta por qué habla de su papá. Se queda pensando, le cuesta decir.

La angustia está presente, en la primera sesión dice “No quiero que pase con mi hijo lo que hay entre mi papá y yo… Hay un ‘abismo’”. En la segunda, después de decir que no puede decirlo, cuenta que le gusta vestirse de mujer.

Al finalizar cada sesión dice que siente alivio, pero la angustia se reedita cada vez.

El tema no lo puede hablar, cuando empieza a decir se angustia. Escribe algunos cuentos cortos que refieren el tema de travestismo, otros son épicos, los trae a sesión, me los envía por mail.

Él se considera ‘raro’, sus primeras preguntas “¿seré buen padre?”, “¿Qué soy?”, en el transcurso de este análisis serán “¿Qué soy“ y “¿Quién soy?”.

Su discurso denota estar alienado a los dichos de su padre, y de su abuela paterna, le sugiero que hagamos una lista con todos sus dichos. Ellos referían estas calificaciones, a todo varón que expresara la preferencia por la música, la lectura, la danza, las pinturas, el arte. “El arte es para degenerados”. Favio evita hablar de sus gustos y sus visitas a museos para no ser considerado gay.

La angustia va cediendo en la medida que despliega estos temas, sacar la carga negativa a “raro” lo libera un poco. Aparece el humor, como rasgo propio, se ríe de sí mismo. ”Yo no soy gay, pero no sé que soy”. ”Soy un desgenerado”.

Reconocer lo más propio, permitió un trabajo que fue dando lugar a respuestas provisorias y a hacerse más preguntas, principalmente sobre su identidad.

”Entre mi papá y yo hay un abismo… ¿Quién soy realmente?”.

Ese abismo no es solo sobre gustos, sino es un abismopadre sin palabras, sin títulos, sin miradas que le orienten para responder las preguntas que en este análisis empezó a hacerse.

Hace una cronología sobre su historia desde los hermanos que lo precedieron y que murieron de muerte súbita, hasta el presente.

En cuanto a la pregunta ¿Qué soy? ha llegado a concluir que no hay una respuesta definitiva, que está en construcción.

 

Supervisión. Efectos

“¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?”

El Golem, Jorge Luis Borges

 

En la primera supervisión necesitaba orientación sobre la posición subjetiva del paciente.

Para el supervisor es una histeria masculina cuya pregunta principal es ¿Qué soy?, y le resta importancia a la pregunta “¿Quién soy?”. En cuanto a mi quehacer pregunta por qué me detengo tanto en los escritos, relatos y toda producción plástica que trae el paciente que, es importante acotar, puntuar. ¿Cuál es la relación de Favio con lo que dice?

Fue a partir de esta supervisión que empecé a acotar las sesiones, puntuando, cortando, interpelando. El discurso de Favio y sus producciones siempre me impresionaron gratamente, creo que hay una buena transferencia.

Acotar el discurso de Favio, pero siempre permitiendo el despliegue ya que esto lo aliviaba, dio lugar a la aparición de nuevos significantes, indicios de una verdad singular que no podía dejar de escuchar, porque traía otra pregunta y era sobre su filiación: “¿Quién soy?”, y “¿Qué soy?”, ambas insistían. Favio empezaba a hacerse cargo de lo que decía y también de lo que hacía.

Entonces fue necesaria otra supervisión.

Decido supervisar al paciente y mi práctica con Fabiana Rousseaux.

Y se presentan otras cuestiones: ¿por qué concurrió directamente a la CONADI y por qué no hizo primero un ADN al padre o le preguntó sobre la filiación?, ¿se juega algo del orden de un Ideal ser hijo de desaparecidos?; ¿por qué en la CONADI indican un ADN?, ¿vieron algo irregular en la Partida de Nacimiento? La identidad de género y la identidad en el horizonte particular de este sujeto quien ahora dice que quiere saber la verdad.

Es a partir de esta supervisión que logro hacer un recorte del caso y precisiones presentadas en la síntesis anterior, allí doy cuenta de la posición subjetiva del paciente y de su padecimiento.

Aunque Favio refiere que concurrir a la CONADI lo hizo sentir ‘vivo’, pasar por el Banco de Datos no le produjo ‘ nada’,  sin saberlo aparecen otros fragmentos de su vida , “recuerdos desaparecidos”.

En las sesiones siguientes a la supervisión oportunamente voy insertando en las intervenciones estas cuestiones, y por el discurso de Favio se concluye, por ahora, que:

El padre de Favio rechazó la pregunta sobre su paternidad, y por ahora Favio tiene miedo de repreguntar.

La abuela paterna de Favio trabajaba en la casa de un militar durante la dictadura. Argumento que fortalece la idea de ser hijo de desaparecidos durante la última dictadura.

Su madre y la abuela paterna, tenían cierta” complicidad”.

Favio no sabía dónde estaba su Partida de Nacimiento. La CONADI gestionó el acta de nacimiento. Allí no hay referencia a Hospital, Clínica o Sanatorio, sólo la localidad.

Cuando nació “desapareció” en el Hospital, lo había robado una enfermera.

Siempre sintió su ajenidad a esa familia. “Fuera de lugar”. Ideologías opuestas. “Había una falta que corregir” y aclara “Falta como falla, no como ausencia”.

Aún no se contactó con familiares de su mamá para preguntar sobre datos, vínculos e historias.

La postergación es solidaria de la ansiedad en este caso, parece contradictorio, pero ¿qué hay, cobardía, inhibición… para empezar a buscar otros interlocutores familiares, que lo lleven a su verdad…?

En las últimas sesiones, dice que siente ansiedad por saber la verdad sobre su filiación y aunque no tuvo la respuesta esperada en la CONADI, sigue abonando a la idea de ser hijo de desaparecidos. Sabe que tal vez nunca sepa la verdad. No hay nada cerrado, hay una deconstrucción continua.

¿Será el trabajo en su análisis que le permita construir, a partir de fragmentos, su historia: ¿qué es, quién es, reconociéndose en lo más propio y eligiéndolo?

La muerte de alguien cercano, ocurrida recientemente, revivieron algunos episodios de su historia.

Antes de morir le expresó reconocimiento, valoración. “Me entregó la posta” dice Favio y agrega: “Siento vértigo, no lo puedo creer me conmueve”

Se me ocurre pensarlo, como un juego de azar, los naipes han sido mezclados, empieza una nueva partida… ¿Qué hará Favio? ¿Cómo jugará?

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