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Rememorar lo acontecido para que germine el futuro

By 28 octubre, 2022No Comments

Angelina Uzín Olleros / coordinacion@eldiario.com.ar

Extraído de ElDiario.com.ar

 

Marcado por los crímenes y los genocidios, el siglo XX ha dejado a los intelectuales haciendo equilibrio entre el anuncio del fin de la historia y la apuesta por continuar reflexionando después de Auschwitz. El libro “Territorios Clínicos de la Memoria” emprende una crítica de las atroces circunstancias y sus secuelas en la sociedad argentina, luego de pasar por la última dictadura.

Con prólogo de Jorge Alemán, la psicoanalista Fabiana Rousseaux y psicóloga social Stella Segado han compilado, desde una perspectiva de derechos, una serie de textos que propone un “Diálogo interdisciplinario abierto”, bajo el título Territorios, escrituras y destinos de la memoria. Publicado por Territorios Clínicos de la Memoria, el libro es una extraordinaria reunión de escritos con especialistas de destacadas trayectorias.

El material es fruto de un trabajo donde convergen nuevos interrogantes y miradas sobre los territorios de la memoria como construcción colectiva y en consecuencia siempre inconclusa.

“Territorios Clínicos de la Memoria se propuso construir un espacio de trabajo entre las confluyentes dimensiones del testimonio y los archivos, en su cruce interdiscursivo con el psicoanálisis, las políticas públicas de memoria, la antropología, la archivística, la teoría crítica, el derecho, las manifestaciones artísticas, entre otras. Todas ellas impactan en las elaboraciones de nuevos discursos.”

El trabajo posterior a lo acontecido desde el ‘76 al ‘83 en nuestro país, con los familiares de detenidos desaparecidos y detenidas desaparecidas, hijos e hijas que fueron apropiados/as, víctimas arrojadas al exilio o que vivieron en prisiones de los centros clandestinos de la dictadura, ha llevado en todos estos años a continuar con la tarea de encontrar la verdad, llevar adelante la justicia y ejercer la memoria en un movimiento dinámico del devenir democrático.

 

Demarcaciones

Silvia Delfino expresa al comienzo del libro: “En primer lugar, la noción de territorio sitúa las luchas respecto de lo espacial y lo temporal como inscripción histórica concreta de ‘los modos en los que la topología del terror se imprime en los cuerpos’, pero también respecto de las apropiaciones de los materiales, situaciones y espacios donde ese terror se ejecutó, con el objetivo de ‘enfrentar las secuelas de las violaciones pasadas y actuales de derechos humanos, en torno al tratamiento de los cuerpos en esos contextos, a los archivos y a las memorias que exigen las lógicas testimoniales’.”

Y continúa. “Territorios Clínicos de la Memoria concibe la noción de territorio no solo como dimensión espacial histórica, sino como reconocimiento y activación del trabajo organizativo en red que han producido y producen las luchas colectivas de resistencia contra el silenciamiento y, en correlato, las luchas por el acto de testimoniar en tanto experiencia compartida de esa topología del terror.”

Para quienes han tenido una noción de la historia y, en consecuencia, de la memoria, como algo que se supera, como aquello que “ya pasó” o “ya fue”, seguramente lo que aconteció (en la desafortunada metáfora del espejo retrovisor) no tiene sentido ni entidad, noción que hace que la repetición con nuevas formas no deje de aparecer en el presente. Por ese motivo la categoría de “territorio” construida en este libro es sumamente relevante para pensar que somos lo que fuimos y las marcas, las huellas, no dejan de afectar lo que acontece ahora.

Las políticas de estado desde el ‘83 hasta hoy han sido modificadas y re-significadas con relación al ejercicio de la memoria y la toma de testimonios, de acuerdo a los avatares políticos, por eso Rousseaux cita a Pilar Calveiro en su libro colectivo Topografías conflictivas en el que “…señala, que en tanto la memoria es política ‘su politicidad se encuentra menos en las claves de interpretación del pasado que en su articulación con las relaciones de poder y las luchas políticas que se libran en el momento de la enunciación’.”

 

Mala palabra

Pensemos que, para ciertos sectores muy conservadores la palabra “política” es denostada y mucho más aún la de ser o estar “politizado” o “politizada”. Y, con relación a lo acontecido en la dictadura del ‘76 se reavivan polémicas con relación a la actuación no solo de la Fuerzas Armadas, sino sobre los funcionarios civiles que participaron y los empresarios que se favorecieron con las medidas económicas del período dictatorial.

Fabiana Rousseaux propone, a partir de su trabajo con víctimas, una serie de reflexiones que a medida que pasa el tiempo renuevan confrontaciones tales como la discusión sobre el número de desaparecidos y desaparecidas. Es así que propone lo que denomina “lo in-número”.

“La memoria traumática de los crímenes masivos se reconstruye de un modo específico e implica sobre todas las cosas, un silencio agudo y muchas veces eternizado hasta que un hecho, un acto, una fecha, provocan un movimiento de des-coagulación inesperada. Dicho esto, debe marcarse que ya el volver a hablar del in-número del crimen estatal significa de cuajo haber retrocedido a la filosofía de la impunidad. En nuestro país ‘los 30.000’ reflejan no sólo el ‘nombre’ de la desaparición y el exterminio, sino y sobre todo la clandestinización de los crímenes cometidos. Esta cifra implica a nivel simbólico muchas cosas y más que un número, nos enfrentamos a un in-número, es decir, a aquello que no puede ser reducido a un hecho contable.”

El libro es un significativo aporte -en todos los capítulos- para reflexionar críticamente sobre las consecuencias y las huellas que han dejado estos tiempos de violencia estatal que, ante el avance de las nuevas derechas, hoy proponen medidas legislativas, económicas e ideológicas que nos alejan cada vez más de un estado de derecho, hacia una dictadura “democrática” que denosta lo político para avanzar sobre la apropiación y eliminación de las conquistas que hemos conseguido desde el advenimiento de la democracia.

 

En primera persona

 

Fabiana Rousseaux es psicoanalista y licenciada en Psicología (UBA). Trabaja con víctimas de violaciones de derechos humanos. Fue coordinadora del Área de psicoanálisis y derechos humanos del Instituto de Investigaciones del Campo Psi-jurídico; directora del Departamento de Investigaciones de DDHH del Centro Cultural de la Cooperación, fundó, dirigió e integró distintos área de asistencia a víctimas de violaciones de derechos humanos de Argentina y España.

 

Stella Delgado es psicóloga social, licenciada en Gestión de Políticas Públicas (UNTREF), especialista en archivos y derechos humanos, UBA. Fue investigadora en el Área Archivo Conadep de la Subsecretaría de Derechos Humanos, perito informante de la Comisión Provincial de la Memoria de La Plata, directora Nacional de DDHH y Derecho Internacional Humanitario del Ministerio de Defensa (2011-2015) y asesora o integrante de distintos equipos de relevamiento y análisis documental vinculados a la temática.

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